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Vibra, lo que somos, lo que sentimos, auras, ¿o mejor lo llamamos gracia?

  • mellamanbeth
  • 17 feb 2022
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 16 ago 2025

La ciencia o la "sientia", ¿es cuestión de perspectiva?


Un día, en una tertulia comiendo cachapas, arepas y pepitos en un foodtruck venezolano en Medellín, escuché a alguien con quien compartía ese momento decir, parafraseando: “No creo en esa gente que dice saber la verdad”. Sus palabras fueron un relámpago en mis oídos, de esos que anuncian la sacudida de un trueno, y me pregunté: ¿será que algunas personas de verdad nos creemos dueñas de la verdad? La respuesta es que sí. Desde que tengo uso de razón, mi fe se ha inclinado hacia una sola verdad: Dios, Jesús y el Espíritu Santo, sin dejar atrás los dogmas marianos. Pero esa es mi verdad, y no necesariamente tiene que ser la de mi compañera de apartamento o la de aquel muchacho que no cree en quienes se amparan en una ley o frase tajante: “Es esto y ya, es la verdad”. Eso suele sonar como aquel padre prepotente que sentencia: “Es lo que digo y se acabó, porque soy el papá”. Entonces, quizás todo, absolutamente todo, sea cuestión de perspectiva.

La palabra cuestión, por sí misma, lleva el verbo cuestionar, que significa poner en duda, debatir, discutir, preguntar. Y la duda, casi siempre, abre la puerta al descubrimiento: efímero, fugaz o eterno.


Hace poco me hice una pregunta: ¿vibra e intención son lo mismo? Consulté a tres personas muy distintas, pero con una calidad humana tan alta que no podría contradecir a ninguna. Una me habló de gracia pura y me recordó que no creemos en la vibra. Otra dijo que la vibra es aquello que hace sentir bien a otro de manera natural, aún sin pensarlo, lo que podríamos llamar intención. Finalmente, otra persona me explicó que es lo que somos y nuestro entorno, muy similar a la segunda respuesta. Tanto me cuestiono, que termino abriendo mil puertas. Según mi perspectiva, vibrar e intención no son lo mismo. Pero a la vez me quedó un dilema: ¿será la vibra lo que somos, lo que sentimos, el aura o simplemente gracia? Tal vez es lo mismo, solo que cada quien lo nombra según lo que le acomoda. Y, otra vez, es cuestión de perspectiva.

Si lo vemos desde la ciencia, somos materia y por tanto energía: vibramos. Si lo vemos desde las religiones, hay quienes lo llaman vibra, gracia o aura. Y desde la fe cristiana y católica, el intento de parecernos a Cristo genera una fuerza que los demás sienten a nuestro alrededor, a veces de manera positiva y otras de manera negativa. Porque sí, hay personas que se llaman cristianas y resultan ser más ásperas que el silbón en los llanos, mientras que hay otras, sin proponérselo, que tienen más nobleza que muchos santos. Así es la vida. Y puede que alguien piense eso mismo de mí, aunque no sea mi intención. También hay días en los que simplemente nos levantamos de mal humor y proyectamos algo que no refleja lo que somos en esencia. Todo, otra vez, es cuestión de perspectiva.

La vida, al final, se trata de la actitud que ponemos en cada día, de los propósitos que nos mueven, de la construcción de un camino con gozo, plenitud y alegría, no solo personal sino compartida. Porque la felicidad no es solo individual, también es del “nosotros”. Cuando te sientes feliz, deseas que otros también lo estén, que te acompañen, que celebren contigo, que se sientan en paz con ellos mismos. Por eso, cuando estamos tristes, solemos guardarnos un poco, para no manchar con nuestra energía la luz de los demás.

Si alguien lo quiere llamar vibra, está bien. Si lo quieren llamar intención, también. Lo importante es que el propósito sea liberar el corazón de espinas, sanar, florecer y aportar un poquito de luz en un mundo que necesita menos etiquetas y más autenticidad. Al final, la ecuación es simple: seas cristiano, católico, yogui o hagas retiros de silencio, si tu fuente es la felicidad interior y el bien hacia los demás, ya eres dueño de una verdad.

Ojo, es cuestión de perspectiva.

¡Sigan rockeando! Beth


1 Es como una arepa grandota, pero no es arepa. Plato típico a base de maíz, así lo llaman en Venezuela, y se sirve con un buen queso de mano, nata y si eres de los míos, con cochino frito te sabe a gloria.

2 También es oriundo de Venezuela, literal es un pan relleno de carne pero no cualquier pan relleno de carne, también puede ser carne y pollo a la vez, con tocineta, vegetales y papas (aunque {éstas últimas no van dentro de el pero también sabe bien), ojo, no es un sándwich, ni te creas, es único e inigualable, y dícese que lo inventamos los barquisimetanos, por eso una miss respondió su pregunta crucial en un certamen de belleza; que el pepito era la comida típica de Barquisimeto, y yo... pues no la juzgo.

3 Es una leyenda venezolana, por cierto, es bien fea, tiene un silbido muy particular que hasta el más valiente agarra una cruz de la pared y se mete al baño asustado (esto fue real con un amigo que mejor no digo el nombre). Cuando salió la película, ya no le tuve más miedo, porque empaticé con el pana4.

4 Pana es amigo, o si quieres ser confianzudo, también vale el término.


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