top of page

Un viaje que me hizo despertar

  • mellamanbeth
  • 28 nov 2021
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 16 ago 2025

"Pies para que los quiero, si tengo alas para volar" - De mi amada Frida.


De pronto me doy cuenta de que no había vivido mucho, que mis años no han sido en vano, solo que no he vivido lo suficiente. Hoy escribo desde la ignorancia, desde saberme o “creerme” conocedora sin saber nada.

Estaba en una jaula, viviendo aventuras entre libros, fotos, rutinas que terminaban en dormir a medianoche, aunque eso último no ha cambiado nada. Después de 35 años vivo, o quizás me preparé para lo que está ocurriendo o lo que viene.

Hace poco hice un viaje a México y voy a ser muy sincera: es la tercera vez que viajo fuera de mi país de origen. Hoy, como desde hace casi 4 meses, me encuentro fuera de Venezuela por razones laborales. Sin embargo, no sabía que tan pronto iba a viajar otra vez. A pesar de que era un viaje laboral, me fui con la ilusión de conocer y explorar lo que nunca me había dado la oportunidad de experimentar: salir de uno de los aeropuertos más transitados y meticulosos del mundo, viajar en un avión por más de una hora, caminar por calles desconocidas, enfrentar migraciones y, lo mejor de todo, poder ver otras culturas. Puedo decir que es desde allí donde comienza todo.

No puedo cambiar el pasado, no debería siquiera hablar de él, porque he decidido comenzar de nuevo, escribir un nuevo libro de vida que sacude todo el polvillo que traían esas viejas páginas. No soy la misma de antes, así que escribo nuevas historias llenas de aprendizaje, autonomía y, sobre todo, de una belleza inexplicable que se siente como ser una niña con un juguete nuevo o, en mi caso, con su chuche favorita. Eso me ocurre cuando escucho otros dialectos, veo paisajes distintos y conozco culturas que identifican a un país entero. Y, sin ir más allá, al poder tener en mis manos cosas que nunca había tenido y aprender a usarlas.

Cuando llegué a México, mi emoción por conocer la capital en uno de los días más emblemáticos del país era inmensa, aunque tenía un poco de recelo por mis convicciones. El Día de Muertos es un día muy especial incluso para la iglesia, y eso me regocijaba: saber que estaba allí, viviendo y sintiendo en el corazón todas esas almas que ahora florecen en lo eterno. Con mucho respeto me presté a caminar por las calles coyoacanas, por la ciudad del Ángel rodeado de automóviles que buscan su destino, conociendo la historia de Ciudad de México, sus raíces, que para la mayoría de los mexicanos siguen estando latentes aun con la colonización. Es un país con la huella de sus ancestros tratando de ser perennes, mostrándose resistentes a los cimientos y estructuras renacentistas que llegaron para igualmente quedarse.

Una ciudad llena de flores de cempasúchil por la época, de tráfico alborotado, turistas por doquier y locales orgullosos de su cultura, dispuestos a ofrendar todo lo que tienen en su corazón: desde el dolor de la partida de su ser querido con un canto a la muerte que forma parte de la vida, hasta el amor incesante y el deseo de volver a verlos al final del camino naranja que han dejado junto a su tumba.

Después de mucho tiempo comprendí que no es solo la muerte la que arropa ese día, son sentimientos, son colores, comida, música que engalana las calles con orgullo rojo, blanco y verde. Un país que tiene mucho que ofrecer al mundo, y que desde hace muchos años ofrece. México es películas en blanco y negro de Cantinflas, tardes felices con el Chavo del 8, tequila entre amigos, comida que me recuerda a mamá y a mi abuela (quitando el chile, por supuesto) y, estoy muy segura, es mucho más que eso.


Beth


 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
El eco naciente de lo hiriente.

Y aquel señor volvió a dar en la llaga. No bastó aquella vez en que lanzó su frase como una piedra envuelta en desdén, queriendo decirme que era inteligente, pero no tanto. Como si las emociones fuera

 
 
 

Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
  • Instagram

©2021 por mellamanbeth. Creada con Wix.com

bottom of page